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Renueva tus raíces

El lenguaje es el principal sistema de comunicación que tiene el ser humano para transmitir ideas, mensajes o sentimientos a sus semejantes. Es el elemento, que por excelencia, utiliza para ejecutar sus actividades diarias.

 El ser humano posee la capacidad de pronunciar miles de palabras al día, pero te has puesto a pensar ¿cuántas de ellas son de baja vibración? Si hiciéramos una pequeña encuesta en la que midiéramos la vibración de la mayor parte de las oraciones que estructura el ser humano, nos podríamos dar cuenta que un porcentaje alto se relaciona con palabras no tan llenas de luz y no tan vinculadas con la armonía mental que muchos están buscando.

El lenguaje de cada individuo comienza a adquirirse junto con el conjunto de creencias que se van enraizando en nuestro ser como ligeros hilos color café, imagina las delgadas raíces de una planta recién germinada. Dicho conjunto de creencias te muestra la manera “correcta” de ver o vivir la vida. Cada una de esas palabras y situaciones que aprendes con el pasar de los días forman parte de tu libro de creencias y de las raíces sobre las que edificas tus pensamientos. Sin embargo, al final del camino cada persona tiene su manera “correcta” de ver la vida pues dentro de su sistema de creencias eso es lo aceptable.

Dicho lo anterior, podemos decir que cada cabeza es un mundo dominado por las raíces personales de cada ser humano.

Imagina que de pronto, en esas pequeñas raíces que has consolidado con amor, a base de creencias heredadas o aprendidas, comienza a brotar una pequeña plaga, de esas que no permiten que las plantas crezcan o que  incluso lleguen a matarlas.

Esa plaga que se expande por todas tus raíces o sistema de creencias es  “El gran juez”. El azote que deja este Juez en tu interior es devastador para cada uno de los pasos que das pues cada vez que se presenta dentro de tu mente para mostrarte lo “desaprobado” que estás ante lo que has hecho o no, comienzas a sentirte menos brillante  y más culpable por no cubrir las expectativas de ese Libro de creencias heredadas o aprendidas. Todo lo que has aprendido y escrito en este hermoso libro de tus creencias enraizadas está en tiempo y forma perfecto en tu vida para que comprendas que puedes ir más allá de solo mirar y absorber lo que te han contado que está bien.

Todos y cada uno de los juicios emitidos dentro de tu cabeza se relacionan directamente con  tu MIEDO a incumplir las reglas que has abrazado como parte de tu ser. Esa sensación de contracción en tu plexo solar cada vez que algo te sale diferente a lo que planeabas pues estás incumpliendo las reglas que tú misma te marcaste como “correctas”.

Cuando el Juez se hace presente en forma de plaga en tus raíces comienzas a sentirte culpable y  te cuentas la historia de que mereces un castigo, comienzas a enjuiciar cada una de tus acciones y a desarrollar un lenguaje más duro y áspero en tu diálogo interno.  De esta manera, lo que puede ser algo hermoso, comienza a convertirse en una experiencia terrorífica en la que únicamente estás evaluando que tan bien o mal estas actuando y si mereces o no castigo con respecto a esto.

Los castigos que te impones pueden ir desde una palabra de desaliento hacia ti mism@ hasta la aceptación de personas con actitudes tóxicas cerca de ti.

El primer paso para dejar de lado al Poderoso Juez que hay dentro de ti es tener la valentía de aceptar que de alguna manera te has vuelto cómplice de ese libro de creencias que has abrazado con tanto fervor pues con el paso de los años has ACEPTADO cada palabra y estatuto escrito en él, aún en contra de lo que te diga tu instinto.

El uso de las palabras dentro de tu diálogo interno y externo forma parte fundamental de este proceso de transformación. Como hablamos en un principio, el lenguaje se va desarrollando de acuerdo a tu sistema de creencias por lo que si deseas que este juez deje de guiar tus pensamientos, comienza a escucharte para poder transformar las palabras que te pronuncias en silencio.

 Evalúa cuantas veces al día calificas cada una de tus acciones, te puede funcionar anotar en una pequeña libreta cada vez que te enjuicies por algo que ocurra a tu alrededor. Comienza a aceptar que cada uno de tus actos es perfecto tal cual es y que siempre tienes algo que aprender si las cosas no salen de acuerdo a TU plan. Recuerda que los Ángeles siempre se hacen presentes en cualquier situación de tu vida y puedes pedirles su consejo, soporte o iluminación para aceptarte antes que juzgarte, para amarte antes de castigarte.

Una vez que identifiques las palabras con las que enjuicias tu personalidad puedes comenzar a transformarlas por palabras de aceptación y amor. Sin juez liberas a tu espíritu del sentimiento de culpa y das paso al amor incondicional.

Si deseas expandir la energía a niveles mucho más elevados de consciencia, apoya a alguien que se maltrata constantemente, en el papel de víctima, a comprender lo hermos@ que es y a que mire de manera diferente la vida. Cada palabra de aliento que tú le digas, sembrará una semilla de amor que germinará en los actos y palabras que tú uses contigo mismo. Recuerda que todo es energía y siempre recibes lo que entregas al Universo.

Obsérvate y mira que tu juez toma fuerza cuando cada una de tus creencias arraigadas te invita a sufrir, a sentir miedo y a sentirte paralizado ante el sentimiento de frustración por no cumplir expectativas pero ¿qué tal si dejaras de lado esa necesidad de satisfacer expectativas creadas sobre un sistema de creencias heredado y comenzaras con valentía a consolidar en tu ser raíces propias y auténticas honrando lo aprendido y lo heredado? ¿Qué tal si mañana te levantaras con muchas ganas de mirar más allá de lo que se ha escrito en ese Libro de creencias y liberaras la expectativa? ¿Qué tal si comienzas a crear TU propia realidad, esa que siempre te parece alocada pero que tu instinto te dice que es por ahí?  Seguramente el giro que daría tu vida te sorprendería. Anímate, nunca es tarde, siempre estás en tiempo perfecto. Comienza a mirar con ojos de amor y a hablar con la dulzura de la compasión. Confía en que no todo está escrito y que los comienzos siempre son buenos.

Si te resonó, abrígalo en tu corazón

Te abrazo en luz

Namasté

Escrito por:

Sugey Salazar Álvarez

Angelóloga

Coméntanos qué te pareció esta lectura y compártela para que más personas comiencen a vibrar alto eliminando el sentimiento de culpa y den paso al amor incondicional. ¡Hasta luego!

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